viernes, febrero 03, 2006



Así se podrían presentar el ochenta por ciento de las páginas que leo cada semana. Palabras y palabras que llenan mi mente de historias, argumentos, personajes y miles de faltas de ortografía (de las que duelen). Siento respeto por el trabajo con el que prácticamente me gano la vida, y por las personas que lo hacen posible, es decir, la masa incansable que dedica un tiempo considerable a crear esa "obra" que probablemente no llegará nunca a ser un libro. Pero también a lo largo de este año y medio dedicado a leer manuscritos originales he acumulado un sinfín de preguntas: ¿quiénes son? ¿por qué lo hacen? ¿a quién le contarían esa historia? ¿qué piensan que es publicar? ¿quién les lee antes de que lo envíen? ¿qué leen? ¿realmente leen?