sábado, mayo 24, 2008

Ella

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Conocerme es saber que tengo una hermana.
Sé que es mentira, pero siempre he tenido la sensación de que fue lo primero que conocí.
La quiero desde antes de aprender hablar, y desde entonces lo he compartido todo* con ella. Nos hemos amado, odiado, pegado, peleado, insultado, gritado, llorado, encubierto, reído, hemos sido felices, crecido, bailado hasta el amanecer, bebido como marineros y nos hemos sujetado el pelo y la nuca en situaciones bochornosas...
La elipsis no es vagancia. Es vértigo.
Empiezo frases y las borro. No puedo enumerar todo lo que he vivido con mi hermana. Sobre todo porque aún no estamos ni cerca de haber acabado.
Hacía dos años que no nos veíamos. Cuatro que yo no venía a Argentina. Y ahora, en menos de 48 horas, me voy. Otra vez. Aunque sé que a partir de este momento todo será diferente.
Al fin.

*y lo que no, no era importante, de hecho, seguramente lo habré olvidado (porque entre muchas otras cosas, mi hermana es mi memoria externa)